Yoni

Cómo un cristal erguido, dando unas vueltas en el aire, lentamente, muy despacio, descendía entre el surco impasible atorado en medio de las costillas tensionadas, deslizaba recorriendo otras gotas formando un cántaro que acariciaba los poros desde el plexo hasta…  

Qué bella Yoni esta mañana, ha despertado sonriente, abre sus ojos esperando sentir al despejar la ventana, la caricia tibia del sol. Lleva su mirada a la mesa al lado de su cama, allí un vaso con agua, se levanta un poco y lo bebe, torpemente caen unas gotas sobre su cuerpo desnudo, decide levantarse sin pensarlo mucho, dirigiéndose a la ventana, allí corre las cortinas, sin importar si alguien ve su torso desnudo; el día que ella buscaba presurosa, engalanando su pensamiento con la luz que imaginaba ardiente o por lo menos tibia, no estaba, solo veía las calles cubiertas de nieve, la gente sumergida en abrigos y bufandas y caminando apresurada para encontrar algún sentido a su afán, tal vez un poco de calor, o evadir el viento helado que congela el alma. Yoni desdibuja la sonrisa que la acompañaba, va hacia la cocina y siente ya el frío de la mañana, prepara un café…Busca entre la ropa sucia una camisa que se pueda poner, mientras decide bañarse. El aire cada vez es más frío… toma su café, pone algo de música, pero todo es igual, un día mas, un día menos, no hay diferencia… se sienta frente al piano buscando algo de inspiración en lo poco que puede obtener estando allí, mirando hacia la calle la lluvia de nieve que cae, la frialdad de los rostros que cruzan en frente, la soledad a la que aún no ha sabido acostumbrarse… una tonada simple, sencilla para empezar, intenta con algo ya conocido, tal vez eso la inspire, si, algo de allí sale, si, algo que puede hablar del estado en el que se encuentra la soledad que la rodea. Sigue con su tonada, cada vez más inquieta, surgen notas, melodías encantadas, ha vuelto una chispa de calor a su cuerpo, su café aún humeante espera que sus labios toquen esa taza para encontrar en un sorbo el contacto incauto de un líquido oscuro y avivador, y una saliva deseosa de ser avivada; y la tonada crece, una pausa, un sorbo de café la quema un poco, y se escurre por la comisura de sus labios, caen algunas gotas oscuras entre su piernas, y un sutil escalofrío recorre su espalda, como si una pequeña serpiente roja ondulara hacia su cabeza; y sigue la tonada, cada vez más viva, entre sus pensamientos la aguarda el calor de la arena de una playa rozando sus pies, tal vez huyendo, y el olor salado del mar que la abraza entre sus sueños de regresar… la aguarda el recordar aquellos brazos que la esperan o la buscan, la aguarda el escuchar su cálida voz, ojala todos los días, ojala cada mañana mientras sus manos cobijan sus senos, mientras con sus manos acaricia su piel, y con sus labios absorbe el sabor salino que cubre sus poros; sus pensamientos se llenan de él, infatigables… cierra los ojos, entrando en comunicación con la melodía, su cuerpo tiembla, sus manos son poseedoras de un todo, dominando cada tecla, dominando la liturgia de la que es poseída, dominando el viaje al cual ha decidido escapar unos minutos, cerca al olor de la piel que aún desea, gritando entre pensamientos su nombre para ser escuchada, y entrar en comunión tal vez un poco, unos segundos, con aquél que aún lejos la posee. Una pequeña luz se cuela indiscreta, ella se refleja en el costado izquierdo de las costillas de Yoni, y brilla como diamantes sobre el sudor expeliendo de los poros palpitantes, allí viene ella, ese cristal etéreo, hermoso, puro, descendiendo por el surco en medio de sus costillas peregrinas, y crece cada vez que se encuentra con otras que aguardan, y llegando al centro de su abdomen esta gota cristal toma su fuerza, penetra en el ombligo, llenándolo, purificándolo, permitiéndose un espacio para navegar, un espacio para acomodar su potencial fuerza, y recogiendo más agua para seguir… en una respiración casi nerviosa, un movimiento de contracción de su vientre, de menos de un segundo que permite a la gota salir de allí, y continuar, siguiendo el camino como medido por un arquitecto purista, un trazo perfecto, exacto y continuo, y sin pedir permiso a Venus para continuar, sin un pasaporte o un visado para ingresar, allí se cola, se desliza, y encuentra nueva fuente, más sagrada, y aviva con su tibieza el volcán que está emergiendo entre pulsaciones discretas, siguiendo la danza de la melodía, y entre valles avanza, y abre un mundo inquieto, anhelante, inagotable… La melodía es mas intensa, aunque solo ahora la toca con una mano, con la otra limpia el sudor de su rostro, se imagina envuelta en arena, hojas, y sal, cubierta de sol, cubierta de fuego, poseída por la piel que la sostiene, sostenida por la piel que aún la desea, deseada por la piel que aún espera, esperada por la piel que aún la ama. Su mano decide ir a su pecho y limpiar un poco las gotas emergentes, y baja para hacer lo mismo con su abdomen, no puede evitar sentirse franqueable, su mano se desliza, ya hay un camino abierto, un camino expuesto, allí deslizan  como navíos en afluentes en la selva virgen sus dedos temblorosos, allí recorren, explorando, allí sumergidos, allí curiosos, inmaculados… Un desafinado final de piano, una melodía concluida con un espantoso estruendo de teclas sin sentido, obra maestra, Hortus Evectus a sus piernas abiertas, a su mano incrustada en la crisálida dorada, y la frente descansando en un sol algo nefasto, allí está el sol que la sonrisa de la mañana esperaba, allí el sol de la playa en su ensueño, y el sol que aún le quema el corazón en la distancia.

Etherspes

~ por CamaDeRosas en marzo 29, 2007.

5 comentarios to “Yoni”

  1. que hermoso, el que mas me ha gustado, felicitaciones, mereces ganar…

    un abrazo

  2. …sin palabras …quiero comentarle a la persona que lo escribió que su texto me sorprendió de manera muy grata…en lo sutil encuentra la magia que vivra…hermoso…

  3. Te felicito por el relato! Es muy evocador, escrito con sutileza y belleza. Quedo en espera de un próximo.

  4. Cuando una mujer se enfrenta valiente al poder de su femenino, se redescubre cual tierra nueva y palpitante. Se reconece en ella y ya no teme mas al erotismo, puede viajar impetuosa al corazon mismo de la tierra y fundirse en el fuego humedo de la pasión, vibrante y fecunda. Una flor vibrando en su vientre, se abre hermosa para llenar el ambiente de olores exóticos y embriagantes, recordandonos los temblores de gaia en nuestra piel…una flor dispuesta a abrirse nuevamente.

  5. ……en medio del frio del dia y la estación de invierno, tus palabras e historias llenan de calor este entorno..
    Que bonito texto..
    vi cada poro, cada segmento y eso es evocador..
    un beso..

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