En la playa…

“Un sabado por la noche caminaba por la playa, yo sola, pensando, me senté en la arena a mirar el vaivén de las olas. No se el tiempo que estuve asi, hipnotizada, supongo que el necesario para quedarme tranquila y relajada. De repente sentí que alguien se me acercaba por detras, caminando por la arena.
Me giré y le vi, era él, el dueño de mis fantasias. Llevaba días soñando con él sin atreverme a abrir la boca.
Dejé que me abrazara por detras mientras me besaba en el cuello.
“Qué haces aqui tan sola?” me preguntó
“Soñar despierta, supongo, me apetecia ¿y tú?”
“Me aburria, supongo que también queria soñar”
Y sin decir nada más se sentó a mi lado. Enseguida se tumbó encima de mis rodillas y cerró los ojos. Madre mia! Su boca entreabierta me dejaba sin respiración. Empecé a acariciarle el pelo y la nuca mientras permaneciamos en silencio. Enseguida se puso tenso y abrio los ojos.
“Si sigues así me voy a dormir”
“Bueno, ¿Qué hay de malo? Luego te despierto”
“Qué ahora mismo lo último que quiero es dormirme”
Y se incorporó, lentamente mirandome (como pidiendo autorización), me cogió la cara con las manos y comenzó a besarme. Comencé a temblar, su boca sabía a cerveza, sal y pasión…una mezcla que no me desagradaba en absoluto. Se tumbó sobre mi en la arena, sin bajar el ritmo de ese beso que me estaba volviendo loca y comenzó a acariciar mi tripa por debajo del jersey. Cuando sus manos sujetaron mis caderas con fuerza y me apretaron contra las suyas no pude evitar gemir interrumpiendo el beso. Me miró lleno de deseo:
“Estás bien?” Me preguntó.
“Siii, sólo pensaba en que voy a acabar llena de arena” reí.
“Eso tiene una solución facilisima”
Se puso de pie y comenzó a desnudarse, “Vamos al agua!”
“Estás loco? Yo no me meto ahora ni de coña”
Sonrió y mirandome provocador volvió a besarme mientras me quitaba, poco a poco, la camiseta y el pantalón. Una vez en tanga y sujetador se alejó y me miró de arriba a abajo mientras cogía mi mano y me hacía girar para verme bien.
” No querrás que se te moje esto ¿verdad?”
Dijo riendo mientras terminaba de desnudarme. Me sentia completamente vulnerable bajo su mirada y sus labios asi que me dejé hacer y le seguí hasta el agua. Estaba helada, la piel se me puso de gallina y mis pechos…imaginad como!!
“Veamos a ver que podemos hacer con esto” Dijo, y acercándome aún más, empezo a lamer mi pecho suavemente mientras sus manos me apretaban la espalda haciendo que me arqueara más hacia el, mi cabeza practicamente tocaba el agua. Cuando pensé que no podia aguantar más, me incorporé y volví a besarle mientras con mis piernas me apretaba fuerte contra él sin parar de moverme aprovechando el movimiento que el agua nos marcaba. Desde ese momento sólo recuerdo manos agarrando sin poder quedarse quietas, bocas que no podian parar de besar, lamer, morder todo trozo de piel que quedaba a su alcance y sobre todo recuerdo su mirada, sus ojos devorándome bajo la luz de la luna. Su cara se habia transformado, estaba fuera de si. Entonces hizo algo que consiguió que perdiese totalmente el control de mi misma: Cerró el puño en mi nuca y tirandome del pelo (de una manera nada dolorosa) logró separame de su boca y me preguntó con la voz ronca de deseo: “Dime que te gusta, que quieres que haga, pero si sigues asi mucho tiempo no te voy a aguantar mucho mas”
“Háblame” – le dije en un susurro de voz – “Bésame, muérdeme, dime que estás sintiendo” Creo que se tomó mis palabras como el pistoletazo de salida porque en cuanto termine de decirlas me apretó contra él y mientras mordisqueaba mi cuello le sentí como iba entrando en mi cuerpo, ya no pude silenciar mis gemidos por mas tiempo, me rendí a su abrazo mientras intentaba ralentizar el ritmo que me maracaban sus manos separando y acercando mis caderas. Cuando no pude (o no quise) retener el ritmo por mas tiempo decidí marcar uno propio y sujetandome con las rodillas en su cuerpo comencé a moverme yo, y esta vez de arriba a abajo hasta que perdimos completamente el control, ni nos importó que de vez en cuando una ola traviesa nos hiciese perder el equilibrio o nos remojara. No tengo palabras para expresar lo que sentí en ese momento, el orgasmo me llegó rápido, intenso, casi de forma violenta justo cuando le sentia gemir y suspirar apoyado en mi hombro, terminamos practicamente al mismo tiempo. Cuplió su promesa cuando su boca no estaba ocupada mordiendo besando o saboreando mi piel, la usó para decir lo suave que era, lo rica que estaba salada o pedirme que abriera los ojos. No dejó que se perdiera esa conexión. Me quedé así, en el agua, abrazada a él hasta que recuperé la respiración, el rítmo cardiaco y la fuerza en las piernas necesaria para caminar hasta la orilla. En ese mismo momento me desperte revolviendome en la cama. Todo había sido un sueño (largo e intenso pero sueño al fin y al cabo) y el unico mal sabor de boca fue el despertarme sin habernos dado ese último abrazo que deseaba. Al menos mi imaginación y mi buena memoria no me abandonaron mientras me metia en la ducha dispuesta a rememorar paso a paso mi sueño y disfrutarlo una vez más.”

 Marina

~ por CamaDeRosas en junio 29, 2007.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: