Aquel fin de semana

Llevabamos tiempo planeandolo pero nunca nos decidíamos a llevarlo a cabo. Aquel día nos encontramos por internet:

          ¿Lo del hotel para cuando?

Preguntó.

          Para ya.

Contesté

Y dicho y hecho. Esa misma tarde hicimos las reservas para el fin de semana siguiente. Pasé el resto de la semana haciendo los preparativos: juguetes eróticos, lencería fina, aceites de masajes, depilación…

Esa mañana me levanté ansiosa. Me coloqué mis panties, una falda de tubo negra, con una amplia raja al lado y una elegante camisa blanca con escote generoso. Me maquillé y me monté en mi coche.

Como había calculado llegué antes que él, coloqué mis cosas y me esposé a la cama, esperándolo. Tardó poco más de cinco minutos. Ni siquiera me saludó. Sus ojos me miraron intensa y picaramente. De arriba a bajo. Se acercó lentamente mientras se desabrochaba la camisa que tiró sobre la silla. Ya a los pies de la cama, y sin dejar de mirarme, se desabrochó el cinturón y se desvistió por completo. Gateó por la cama, entre mis piernas, paso sus labios muy cerca de mi cuerpo, sin tocarme. Yo sentía su energía, su excitación. Mi respiración se agitaba por momentos. Acercó sus labios a los mios y me besó apasionadamente. Se incorporó una pizca y posó mis rodillas sobre sus hombros. Deslizó suavemente mi falda y sonrió al ver que no llevaba ropa interior. Estiró mi cuerpo bruscamente dejando mi vagina delante de su cara y comenzó a lamerme.  Al cabo de un rato paró, bruscamente. Y me miró.  Se deshizo de mis piernas, colocandolas bien abiertas a ambos lados y me desabrochó la camisa. Asió mis pechos, fuertemente  y comenzó a comerlos  y manosearlos con agresividad. Levantó mi pierna derecha y me introdujo dos dedos de golpe, sin quitarlos pasó mi pierna sobre su cabeza juntando ambas a un lado y sacó sus dedos de mi interior. Me miró, con pasíón y me levantó, colocandome a cuatro patas sobre la cama. Mis muñecas, aún atadas a la cama quedaron cruzadas y me dispuse a esperar sus siguiente movimiento.

Primero me azotó. Subió la falda hasta mi cintura y después me penetró.

Y así comenzó aquel maravilloso fin de semana…

Megan

~ por CamaDeRosas en julio 31, 2007.

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