Eres casi el hombre perfecto!

Laurita hacia el amor como si el mundo se fuera  a acabar mañana, de tal manera que si un acontecimiento de tan extraordinaria naturaleza sucedía, moriría feliz por haber aportado a este mundo esa fabulosa sexualidad que después que la conocí, la acompañó. Cuando decidí ser su novio, no imaginé que a pesar de haber tenido uno con el cual hasta se caso, la encontré sorprendentemente casi virgen, hasta me atrevo a decir que hacia el amor con un librito “Ponga la pierna A sobre la B, la C sobre la D, adopte  la posición de misionero (es decir usted arriba y ella abajo) e introduzca el miembro E en  el orificio F “, eso era todo lo que yo suponía, había aprendido sobre sexo.

Con un carácter difícil, pero una figura joven y  preciosa, era apetecida por todos los que la veían, precisamente  por estas  cualidades que retan a los hombres en pleno desarrollo hormonal.

Laurita es de origen italiano y siempre he sabido que la italiana es la mujer mas bella de Europa, sin duda esta chica corroboraba esta tesis.

Mucho de su gracia consistía en su forma de vestir, unos senitos chiquitos pero paraditos y con la sensación de estar siempre excitados, estilizada figura de buenas curvas, caderas pronunciadas y desafiantes, sus largas piernas y un culito redondito que era exaltado a su máxima expresión cada vez que se movía luciendo un Jean o una  faldita corta, su cara se encerraba entre paréntesis con una cabellera que a mi se me hacía multicolor, ojos expresivos y vivaces, una respingada nariz que era  envidia y referencia  para toda mujer que quiere mejorar su rostro y una boquita que era protegida por dos sensuales labios donde sugerentemente un precioso lunar no ponía punto final  a todo esto, sino mas bien punto y seguido para seguir admirándola, para besarla, devorarla y entrar por ahí a ese mundo sexual que yo sabía ella desconocía.

Empezamos a conocernos, trabajamos juntos, muy juntos  y a pesar de que me gustaba mucho, su novio para aquella época  parecía un reloj suizo a la hora de irla a buscar y ella con un bien ganado respeto y una educación que poco le permitía mirar a otros  hombres ni siquiera, seguro yo, este morenito le inspiraba un mal pensamiento.

Así paso el tiempo y supe que se casó, tuvo una hija y fue la mujer de su casa y de este domicilio, abnegada mujer, madre, esposa  etc., etc. y todos los demás desazones  que tienen los matrimonios convencionales donde pasa muy poco y solapadamente se desea mucho.

Un día, transcurridos varios años la vi. Madura, hermosa, imponente, inmediatamente mi libido comenzó a hacer estragos, hice todos los intentos por abordarla, me detuve, la saludé efusivamente, la abracé con  malicia y con ganas de yo se que, y le estampé un beso en un cachete como quien desea ardientemente succionar, por esa vía, todo su cuerpo. El ritual del saludo no se prolongó mucho pues su mamá la acompañaba y como toda vieja “pilas” que sabe lo buenota y apetecible que esta su hija, atino a decirme ¡mucho cuidado seguro usted es un hombre casado¡ me despedí no con la misma efusión inicial , la vieja me cortó un poco la nota, pero le arranqué su número de teléfono con la promesa de conversar sobre los viejos tiempos, echarnos los cuentos y rememorar aquella pasantía inicial en la radio de nuestra ciudad.

Estaba divorciada, eso era del carajo, mi libido seguía haciendo estragos, pensaba en todas esas cosas divinas que podía hacer con ella, la lujuria me atormentaba, su figura y el agradable olor que me dejo con aquel efímero encuentro me obligó, después de tantos pensamientos eróticos prohibidos, a amarme a mi mismo esa noche haciéndome “la paja” de mis sueños.

Al día siguiente la llame con la muy valida excusa de lo agradable que había sido nuestro encuentro, deseaba verla más que nunca, me pregunto con esa preciosa y melodiosa voz de locutora sobre amigos comunes, si estaba trabajando en radio y concertamos vernos. Laurita poco a poco mordería el polvo. El encuentro se produjo, me sentí repotenciado y alegre, vestía ropa muy sexy , un perfume de penetrante olor aumentó mi carga emocional y despertó mi excitación sexual cuando la abrace y besé para saludarla, trataba de disimular, pero aquella hembra era demasiado preciosa para no inspirar mis evidentes reacciones, comencé discretamente a seducirla con preguntas atrevidas y ella con sus rechazos me daba pie a continuar con mis ganas de amarla ,nos sentamos en un sitio que ella previamente había escogido y pedimos algo de tomar, Laurita no bebe y eso también es del carajo ya que todo lo disfruta naturalmente, en la conversación no dejaba de mirarla , admirarla, de olerla ,de tocar sus delicadas y suaves manos, de insinuármele sexualmente, de hacerla reír y así poco a poco nuestros cuerpos comenzaron su lenguaje sensual compartiendo deseos y ganas.

Su vestido de discreto escote, dejaba al descubierto un lunar en la espalda y como estaba decidido a todo se lo toque de manera muy sensual, su cuerpo entró en un estado de excitación, noté como se erizaba y aquello encendía una llama que presagiaba fuego por dentro y por fuera, buscaba rozar sus piernas, estaba enrojecido,  sentí  endurecerme y pensé en la humedad de sus labios inferiores, nos besamos, sus labios superiores estaban ardientes. Sin duda estábamos acelerados, nos había ganado el deseo y con nuestras cómplices e iluminadas miradas decidimos salir y dirigirnos a un sitio donde daríamos rienda suelta al desborde de nuestras pasiones.

Al subir a mi carro rodamos y el presagio era que íbamos directo a descubrir un nuevo y distinto camino hacia el clímax, sin mediar ningún tipo de palabras me abrazó y comenzó a  pasarme la lengüita por la oreja a la vez que me susurraba con voz muy tenue lo divino que me sentía y lo mucho que me deseaba, comenzó a mover sus suaves manos por todo mi cuerpo hasta que tocó mi endurecido miembro viril y lo palpaba como adivinando su gran tamaño y como sería tenerlo entre su boca, como pude manejé haciéndole saber que la combinación de su mojadita vulva con mis mágicos dedos también hacían maravillas.

Llegamos a un buen motel y subimos a una bien alumbrada y confortable habitación, una cama redonda nos esperaba y unos bien colocados espejos serian testigos de aquel, casi seguro prolongado festín, Laurita no se quito la ropa inmediatamente, sino comenzó una danza de calidos besos recorriendo mis labios y mojándolos con insistencia y empezó a quitar la mía, desabotonando mi camisa con la impaciencia de quien destapa un regalo y me acarició el pecho, me lamía ambos  pezones erizándomelos con sus dedos y haciéndome ricos masajes circulares como para no desperdiciar nada, bajó sus manos y se sentó al borde de la cama , desabrocho rápidamente mi cinturón, vi caer mi pantalón y aparecer mi caliente y bien lubricado  erecto músculo del amor, lo miró  lo palpó varias veces con ambas manos como suponiendo haber acertado en tamaño y dureza y descubrió que aquella hermosa pieza negra y grande cubría visualmente todas sus expectativas, por lo tanto se dispuso a practicarle de la forma mas alucinante, el mas apetitoso e intenso sexo oral,  le daba mordisquitos al glande, paseaba su jadeante lengua por la punta, por todas partes, lo agarraba con ambas manos como pesándolo  para que no se fuera a caer, lo metía y sacaba de su boca , hacia círculos con lengua y manos y lo frotaba deseosa, me abrazo y puso su cara sobre mi vientre, en una extraordinaria combinación de piel, nos miramos directamente a los ojos como entendiendo que su hambre era tan fuerte como la mía.

Acaricie su cabello y entrelacé  mis dedos a través de ellos, la apreté fuerte y nuevamente se lo metió en la boca como chupando un helado de chocolate,  como deseando tragárselo todo, entonces comencé  a participar más y como devolviendo gratitud, me arrodillé mientras ella continuaba sentada, la besé con mucha calidez, empecé a quitar con delicadeza  su vestido, su espalda sudaba copiosamente, su vista era turbia, notaba que estaba excitadísima, sus ropas interiores eran verdaderas prendas de vestir, creo que estaba estrenando y tenían una buena carga de su fragancia favorita que mezclada a su olor natural era la feromona que me atraía como a un macho en celos.

La acosté y en ese momento abrió sus largas piernas insinuándome que quitara su diminuta tanguita para mostrarme su preciosa fuente de placer que seguramente era color rozado pálido y había pasado a rojo encendido, perfectamente depilada, hinchada, humedecida, se me aguó la boca y me brillaron los ojos, Laurita lo notó y eso acrecentó su placer, no perdiendo tiempo me  encontré de frente con el sabor de su piel y comenzando una de las practicas mas excitante y deseada por los hombres me sumergí en aquel  extraordinario objeto del deseo paseando mi vigorosa lengua por todo lo que supiera a carne, bebiendo literalmente de su vulva, bajaba, subía, lamía su ombligo, su clítoris, sus piernas, su entrepierna, agarraba sus endurecidas y firmes nalgas entre mis manos como quien agarra un trofeo para besarlo y buscando disfrute reciproco nos dispusimos al gozo del número 69, sin duda la excitación total, la postura perfecta, sentía como sus orgasmos iban y venían en fuertes oleadas de placer.

Con la boca hecha agua todavía, subí y le susurre al oído que la iba a penetrar, accedió pero con una suave advertencia de que por favor lo hiciera despacio que hacia mucho tiempo que…….tape su boca con un beso , hice lo que dulcemente me ordenó, cerró los ojos y sentí un shiiiiiiiiiiiiiiii que se prolongó hasta que suavemente sin prisa pero sin pausa, se lo metí toooodo, sin duda notaba que le dolía, pero era el extraordinario y placentero dolor sexual, la multiorgasmica mujer que tenia en sumisión convulsionaba delirante casi con cualquier movimiento, comenzaron sus gritos de emoción, sus besos incendiarios, sus abrazos prolongados, me sobaba las nalguitas, suplicaba, lanzaba palabras de amor que yo disfrutaba jadeante hasta que gritó! basta, ya, ya, no aguanto tanto placer ¡ era un respiro, un leve descanso, porque casi al momento y con la extraordinaria fuerza que proporciona la sexualidad desatada me volteo y se montó sobre mi como buscando una postura mas placentera y cabalgó como amazona mi vientre hasta volver a inmolarse con tanta pasión.

Se tomo otro respiro y buscó mirar y mirarme aliándose con los espejos, y como brindándome una exhibición erótica  se puso de rodillas y se me ofrendo en “cuatro patas” para que la penetrara en esa posición, era el juego de la tentación con sensualidad y con silencio, nuestras miradas hablaban por si solas, por lo que dispuse nuevamente a cumplir sus dulces e insinuantes ordenes, me moví de forma exagerada y salvaje, agarraba sus cabellos con fuerza, intentaba secar el sudor de su espalda, le daba nalgadas y tan lubricados estábamos que repentinamente se lo saque para practicarle el sexo anal, al principio le dolió pero ofrecí disculpas y trate de no cortar la  buena nota que traíamos por lo que la acosté suavemente boca abajo, le inspiré confianza al oído y aprovechando mi liquido seminal y sus fluidos comencé nuevamente a lubricar con mi pene su cerrado y rozado culito para que con una delicada paciencia se fuese dilatando hasta la penetración total, con  esto comenzaba a acabarse lo que había sido una inagotable fuente del goce, estaba en el disfrute final y ella sintiendo lo inevitable notó como mi cuerpo entero se erizaba y erguía para lanzar un inteligible grito y un potente orgasmo que quemaría todas sus entrañas. Me adose a su cuerpo, vi su cara y una bella mueca de sonrisa con los ojos cerrado indicaba que acabábamos de morir para renacer nuevamente en el amor espiritual, en la sorprendente plenitud.

Quedamos completamente exhaustos y dormimos un buen rato, al despertarnos sonreímos  como pensando en  lo increíble que nos había pasado, Laurita me confeso que acababa de despertar en ella emociones que creía no tener y tan contenta estaba que tarareaba  para mi una desconocida canción, que en uno de sus estribillos decía ¡Eres casi el hombre perfecto!

 

Canys                                                                  

~ por CamaDeRosas en junio 10, 2008.

3 comentarios to “Eres casi el hombre perfecto!”

  1. Quisiera ser Laurita

  2. Quien quisiera ser Laurita?(quise escribir)

  3. No es por alardiar pero soy casi El Hombre perfecto….

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